Miedo es quizás ese sentimiento inexplicable que todos tenemos, pero que según el cine su ausencia es una de las grandes virtudes de algunos superhéroes. Según mi punto de vista tenemos dos tipos miedos distintos, los comunes que están referidos a cosas físicas, miedo al agua, a la altura, a las serpientes, a lo desconocido, etc. y los miedos psicológicamente intangibles, estos no suelen ir ligados a las cosas físicas, miedo a la soledad, al estar sin pareja, a hacer el ridículo, al que dirán, a perder a alguien amado, etc. Personalmente he de decir que el peor de todos estos miedos esta englobado en este segundo grupo y es el miedo al fracaso.
Nunca me he considerado un superhéroe, me auto descarté cuando era pequeño pese a algún “superpoder” que si que tengo, (rescatar una sonrisa de una persona que se encuentra en un mar de lagrimas y ayudarla siempre lo he considerado un superpoder, ¿tu no?, jejeje), el motivo de ese descarte no fue otro que mi miedo a las arañas, (siii, que pasa que Indiana Jones siempre ha tenido miedo a la serpientes y nadie ha dicho nunca nada, así que…). Pero recientemente me ha asaltado una duda razonable sobre mi posible miedo al fracaso, bueno realmente no es una duda es una realidad, es un sentimiento que va unido a la que durante mucho años fue una dura lucha para mi, el pánico a defraudar a la gente que me importa. Es curioso ver como realmente no le doy importancia a un fallo propio si el único afectado soy yo, mientras que si hay mas afectados puedo llegar a construir el verdadero “castillo de la vergüenza”, quizás eso explique muchas cosas en mi existencia, quizás eso explica… demasiadas cosas han aparecido en mi cabeza cuando escribía esta ultima frase y que son tan ciertas y a la vez tan excesivamente duras para reconocerlas por escrito que de momento me las ahorrare y seguirán donde siempre han estado, en mi cabeza de chorlito.
Para mi defraudar a alguien es fracasar en el intento de mantener a esa persona en tu entorno. Todo esto viene a que en los próximos meses debo tomar decisiones que harán entrar y salir a personas de mi vida, es evidente que la gente que entre no dirá nada, pero la gente que salga lo hará descontenta y con la sensación de defraudación por mi parte y por mis actitudes, eso automáticamente desembocara en un sentimiento de fracaso particular mío hacia ellas. Ese miedo al fracaso volverá a asomarse a mi vida, aquel que durante años hace tiempo me atenazo, ahora las dos preguntas son: ¿Por qué ahora? Y ¿Porqué hacer esta reflexión por escrito?, quizás ahora es el momento por que estoy llegando a un punto de no retorno, un punto de muchas decisiones y mucho riesgo que me recuerda a tiempo pasados. Respecto al tema de porque escribirlo ahora, es mucho mas sencillo que lo anterior y sobretodo menos doloroso de recordar o explicar, lo hago por que teniéndolo escrito, podré recurrir a ello para no olvidarme jamás que pase lo que pase y haga lo que haga siempre habrá alguien descontento o defraudado por mi o mi actitud y que lo que es mas importe aun que deberé tener la conciencia tranquila y el convencimiento de que habré hecho todo lo que haya estado al alcance de mi mano para no quizás, un final feliz a corto plazo, pero si lo idóneo cara a un futuro no demasiado lejano.
jueves, 29 de mayo de 2008
lunes, 5 de mayo de 2008
Pues... el retorno desgraciadamente no se hizo esperar
Como ya sabéis he vuelto, al final no me quede en Irlanda (aunque quedarme allí sea uno de mis sueños...), de hecho volví hace bastante tiempo, a mi por lo menos se me ha hecho larguísimo y solo han pasado tres semanas… ufff… Ya estoy de nuevo aquí añorando otra vez el especial olor a tierra mojada que hay allí, el “odioso” y a la vez encantador clima, las nubes correteando por el cielo, y los intermitentes e intensos aguaceros. Lo bueno se acaba, si no fuera así, si no hubiera mediocridad no sabríamos apreciar como es debido los buenos momentos ;-) .
El caso es que una vez he vuelto a la realidad, me toca enfrentarme no solo con el duro y rechinante trabajo, ojala fuera solo eso, ciertamente es algo más, algo que engloba al trabajo, pero que por increíble que parezca no es su máximo exponente. ¿Qué de que se trata? Pues para mi es evidente, hablo de la rutina, de la siempre odiada rutina, del mismo despertador a la misma hora, de la gente de siempre en los sitios de siempre, de idénticas preguntas, con quizás respuestas distintas, pero con el mismo objetivo por parte del “entrevistador”, ¿De veras crees que a toda la gente que nos pregunta que tal el fin de semana o las vacaciones realmente les importa?, jeje es bonito pensar que si, pero en mi opinión en la mayoría de los casos no es cierto, de ahí quizás nuestras respuestas tipo: “Bueno no ha estado mal” o “Nada del otro mundo” sin dar muchos mas detalles, esas contestaciones destilan un tufillo de “venga va, ya has cumplido, no hace falta que preguntes mas…”.
Mientras enciendes tu ordenador deseas que una mano eléctricamente divina haya formateado tu disco y tu jefe te diga que vuelvas mañana, pero no, ese tipo de cosas desgraciadamente solo pasan en las películas, en la vida real arrancas tu equipo, abres tu correo y te encuentras con 300 mails que contienen nuevas tareas y tareas antiguas, las típicas que se supone tenia que haber resuelto tu compañero dos mesas a tu izquierda, pero que no "ha podido”…
Cuando impactas brutalmente con estos acontecimientos, lentamente un, al principio pequeño, sopor empieza a invadirte y de pronto cuando has conseguido eludir ese sueño durante lo que para ti han sido cuatro años de vida, alguien se acerca y te propone ir a comer, ¿Dónde? Al restaurante de toooodos los días, que tiene el ya clásico menú de los lunes, y esa típica camarera que parece mas preocupada por mantener intacta su cara de limón agrio que por cualquier otra cosa en el mundo.
Vuelta al trabajo, solo tres horas mas para volver al mismo tren con similares caras, que no personas, e idénticas actitudes.
En fin parece que a dios gracias el día toca a su fin y mientras preparo algo de cenar oigo en la televisión a otro político más, prometiendo algo que, por supuesto por rutina, no cumplirá. Lo único que queda por hacer, es esperar la lenta caída de mis parpados, mientras dejo que unos recuerdos invadan mi mente, que se adueñen de mi realidad, recuerdos de mi ultimo viaje, de lo que allí vi, de lo que de allí me enamore, de lo que ocurrió, de una vida no disfrutada pero no por ello no añorada. Entonces una leve sonrisa usurpa mis labios y recorre mi cara, gracias a esos pensamientos la rutina se ha roto por un momento, el mejor momento del día, solo un instante, es justo el instante en que pierdo mi consciencia para dar paso a esa otra vida, la que nunca tiene limites, la que me lleva de mi mundo actual a otro mas querido, la de mis sueños, la irlandesa…
El caso es que una vez he vuelto a la realidad, me toca enfrentarme no solo con el duro y rechinante trabajo, ojala fuera solo eso, ciertamente es algo más, algo que engloba al trabajo, pero que por increíble que parezca no es su máximo exponente. ¿Qué de que se trata? Pues para mi es evidente, hablo de la rutina, de la siempre odiada rutina, del mismo despertador a la misma hora, de la gente de siempre en los sitios de siempre, de idénticas preguntas, con quizás respuestas distintas, pero con el mismo objetivo por parte del “entrevistador”, ¿De veras crees que a toda la gente que nos pregunta que tal el fin de semana o las vacaciones realmente les importa?, jeje es bonito pensar que si, pero en mi opinión en la mayoría de los casos no es cierto, de ahí quizás nuestras respuestas tipo: “Bueno no ha estado mal” o “Nada del otro mundo” sin dar muchos mas detalles, esas contestaciones destilan un tufillo de “venga va, ya has cumplido, no hace falta que preguntes mas…”.
Mientras enciendes tu ordenador deseas que una mano eléctricamente divina haya formateado tu disco y tu jefe te diga que vuelvas mañana, pero no, ese tipo de cosas desgraciadamente solo pasan en las películas, en la vida real arrancas tu equipo, abres tu correo y te encuentras con 300 mails que contienen nuevas tareas y tareas antiguas, las típicas que se supone tenia que haber resuelto tu compañero dos mesas a tu izquierda, pero que no "ha podido”…
Cuando impactas brutalmente con estos acontecimientos, lentamente un, al principio pequeño, sopor empieza a invadirte y de pronto cuando has conseguido eludir ese sueño durante lo que para ti han sido cuatro años de vida, alguien se acerca y te propone ir a comer, ¿Dónde? Al restaurante de toooodos los días, que tiene el ya clásico menú de los lunes, y esa típica camarera que parece mas preocupada por mantener intacta su cara de limón agrio que por cualquier otra cosa en el mundo.
Vuelta al trabajo, solo tres horas mas para volver al mismo tren con similares caras, que no personas, e idénticas actitudes.
En fin parece que a dios gracias el día toca a su fin y mientras preparo algo de cenar oigo en la televisión a otro político más, prometiendo algo que, por supuesto por rutina, no cumplirá. Lo único que queda por hacer, es esperar la lenta caída de mis parpados, mientras dejo que unos recuerdos invadan mi mente, que se adueñen de mi realidad, recuerdos de mi ultimo viaje, de lo que allí vi, de lo que de allí me enamore, de lo que ocurrió, de una vida no disfrutada pero no por ello no añorada. Entonces una leve sonrisa usurpa mis labios y recorre mi cara, gracias a esos pensamientos la rutina se ha roto por un momento, el mejor momento del día, solo un instante, es justo el instante en que pierdo mi consciencia para dar paso a esa otra vida, la que nunca tiene limites, la que me lleva de mi mundo actual a otro mas querido, la de mis sueños, la irlandesa…
miércoles, 9 de abril de 2008
La corta estancia en Irlanda
Si es cierto, hace tan solo algo mas de 7 meses que he estado aquí, también es cierto que como dicen ciertas personas que conozco parezco estar obsesionado con esto. No lo niego es muy probable que sea una cabezonería sin sentido, inducida por algo que ignoro. Pero si suprimiésemos las conjeturas, y los hechos “sin importancia”, analizando la realidad que pueden ver mis ojos ahora mismo, quizás entonces algunos de los que hablan de obsesión, solo quizás, opinarían y sentirían lo mismo que yo.
Observar algo de sol, un sol tibio, que como en el resto de este hemisferio en esta época no calienta mucho mas que unas brasas a punto de extinguirse después de una larga y fría noche. Un sol que es ahogado por unas nubes tercas y oscuras que juguetean con el impidiéndole que éste muestre todo su esplendor, ellas juegan para que nosotros veamos la realidad de esta tierra, sus claroscuros, su colorido, mientras él, solo lucha, se defiende, se escapa entre ellas para iluminar lugares en los que nosotros ni siquiera habríamos reparado de no haber sido gracias a él.
Además mientras todo esto sucede allí arriba, en un paraje mas terrenal, el juego y la batalla dejan su lugar a la belleza de un mar azul que aquí cerca de la costa tiene una fuerte tonalidad verdosa pero que conforme se aleja la vista hacia el horizonte resulta casi imposible determinar donde acaba el mar y donde da inicio nuestra gran cúpula azul.
Las olas golpean furiosamente las piedras como queriendo echarlas de este mundo, una y otra vez se estrellan contra ellas mientras un par de gaviotas situadas encima de un risco parecen reírse del mar por su ineficacia para hacerlas desaparecer, en este instante una de las gaviotas levanta el vuelo y con dos fuertes aleteos se eleva, planea, se mantiene casi sin esfuerzo debido al viento que corre, su otra compañera no tarda en seguirla y ponerse a la misma altura, en ese instante ambas bajan en picado hacia el mar, hunden sus cabezas en el agua, una de ellas ha conseguido atrapar lo que parece un pequeño pez. Vuelan una detrás de otra hasta unas rocas cerca de la orilla y allí se disputan la pieza sin percatarse que el mar esta a punto de tomarse justa venganza contra ellas por su continua mofa anterior, una ola se abalanza sobre ambas teniendo éstas que abandonar su presa por miedo a un chapuzón no deseado. Es entonces cuando todo vuelve a su sitio, la presa al agua, las gaviotas al risco, el mar a su incansable y eterno trabajo de erosión con las rocas, y yo… bueno yo no vuelvo a ninguna parte, o al menos eso es lo que me gustaría, no volver y quedarme aquí, en Irlanda, para siempre…
Observar algo de sol, un sol tibio, que como en el resto de este hemisferio en esta época no calienta mucho mas que unas brasas a punto de extinguirse después de una larga y fría noche. Un sol que es ahogado por unas nubes tercas y oscuras que juguetean con el impidiéndole que éste muestre todo su esplendor, ellas juegan para que nosotros veamos la realidad de esta tierra, sus claroscuros, su colorido, mientras él, solo lucha, se defiende, se escapa entre ellas para iluminar lugares en los que nosotros ni siquiera habríamos reparado de no haber sido gracias a él.
Además mientras todo esto sucede allí arriba, en un paraje mas terrenal, el juego y la batalla dejan su lugar a la belleza de un mar azul que aquí cerca de la costa tiene una fuerte tonalidad verdosa pero que conforme se aleja la vista hacia el horizonte resulta casi imposible determinar donde acaba el mar y donde da inicio nuestra gran cúpula azul.
Las olas golpean furiosamente las piedras como queriendo echarlas de este mundo, una y otra vez se estrellan contra ellas mientras un par de gaviotas situadas encima de un risco parecen reírse del mar por su ineficacia para hacerlas desaparecer, en este instante una de las gaviotas levanta el vuelo y con dos fuertes aleteos se eleva, planea, se mantiene casi sin esfuerzo debido al viento que corre, su otra compañera no tarda en seguirla y ponerse a la misma altura, en ese instante ambas bajan en picado hacia el mar, hunden sus cabezas en el agua, una de ellas ha conseguido atrapar lo que parece un pequeño pez. Vuelan una detrás de otra hasta unas rocas cerca de la orilla y allí se disputan la pieza sin percatarse que el mar esta a punto de tomarse justa venganza contra ellas por su continua mofa anterior, una ola se abalanza sobre ambas teniendo éstas que abandonar su presa por miedo a un chapuzón no deseado. Es entonces cuando todo vuelve a su sitio, la presa al agua, las gaviotas al risco, el mar a su incansable y eterno trabajo de erosión con las rocas, y yo… bueno yo no vuelvo a ninguna parte, o al menos eso es lo que me gustaría, no volver y quedarme aquí, en Irlanda, para siempre…
miércoles, 19 de marzo de 2008
Vuelta al trabajo...
Ya ha pasado… he empezado a trabajar, he vuelto “al mundo real”, ese del que me encanta huir siempre que puedo, y lo cierto es que el asunto no ha variado demasiado, nombre de empresa distinto y en este caso sin que sirva de precedente función laboral distinta, pero al fin y al cabo el mismo fondo. El tipo escaqueado, el currito talentoso que podría ser mucho mas pero esta falto de ambición, el compañero que sabes que no en mucho tiempo será tu jefe, y otros tantos personajes que desgraciadamente o a dios gracias pasaran de largo en mi ida. La jerarquía de trabajo es la misma, burocracia por doquier, conversaciones laborales sobre cosas que no existen, informes, reports, fechas de entrega, trabajar de 8:30 a 18:30 con una hora para comer… pero en mi caso he de decir que esta vez es distinto, la ilusión ha decrecido, quizás por que tengo la sensación de ya haber escuchado ya esta canción, es la misma letra con una melodía distinta. Este hecho no quiere decir que no me interese el trabajo, quiere decir que ahora mismo empiezo a notar como mi hambre de crecer se va aplacando, no por estar cansado de luchar, si no por estar agotado del no-reconocimiento y de luchar mas que por otros, para otros, me estoy volviendo mas individuo, mejor dicho mas individual (¿egoísta?), y si bien es cierto que siempre me ha importado mas bien poco la opinión de la gente en general, ahora he llegado a un momento en el que empiezo a dejar de escuchar a dicha gente, mi capacidad auditiva ha evolucionado, si es cierto, oigo lo que me dicen pero ya no escucho, solo lo hago cuando me importa la otra persona o en su defecto le importo yo a ella (desgraciadamente no siempre se dan las dos premisas).
El caso es que hasta el día que tenga mi propio negocio (y seguro que lo tendré), para mi el trabajo seguirá siendo eso, trabajo, una diaria y lenta cuenta atrás que culmina con una saludo a la vez que salgo por la puerta de la oficina, mientras mi cabeza automáticamente vuela hacia mi verdadera vida, la que no me viene impuesta, la que para bien o para mal elijo yo, una vida llena de retos, de inquietudes, de ciudades y lugares por descubrir, de Irlanda, de conversación con mis amigos a cualquier hora del día, de cines, de música de buenos y malos momentos, una vida llena de lucha para sacar adelante a la gente que me importa, a mi mismo y a nuestros sueños por raros o difíciles que puedan ser…
El caso es que hasta el día que tenga mi propio negocio (y seguro que lo tendré), para mi el trabajo seguirá siendo eso, trabajo, una diaria y lenta cuenta atrás que culmina con una saludo a la vez que salgo por la puerta de la oficina, mientras mi cabeza automáticamente vuela hacia mi verdadera vida, la que no me viene impuesta, la que para bien o para mal elijo yo, una vida llena de retos, de inquietudes, de ciudades y lugares por descubrir, de Irlanda, de conversación con mis amigos a cualquier hora del día, de cines, de música de buenos y malos momentos, una vida llena de lucha para sacar adelante a la gente que me importa, a mi mismo y a nuestros sueños por raros o difíciles que puedan ser…
miércoles, 9 de enero de 2008
Fin de navidad
Mi cabeza rebusca una excusa valida para explicar porque llevo cerca de un mes sin escribir nada, y eso que oportunidades y pensamientos he tenido. Después de mucho divagar y mucho trajín encuentro una posibilidad que casi me convence, la expresión de mis sentimientos, la gente que bien me conoce sabe que siempre digo eso de… “tus problemas también son los míos, pero los míos son solo míos”, y es que reconozco que soy “pelín” egoísta con este tema. En el fondo todo se reduce a que las navidades, ese paradigma de la felicidad obligada y del buen rollo, para mi hace años que no es así. Si bien es cierto que con los años no ha mejorado, hace un par o tres si es verdad que se estabilizo y tampoco va a peor, (¿podría ir a peor?).
Uno de los puntos fuertes de estas fechas es que la mayoría de gente “se acuerda” de ti, es decir mandamos esos típicos sms de navidad que en ocasiones nos hace una ilusión increíble en recibir y en otras es mas un incordio y una mala cara de tu familia cuando suena el móvil que otra cosa. Pero veamos el lado positivo del asunto, también te posibilita el hecho de hacer una buena limpia en la agenda. Es curioso ver como durante todo el año no has recibido o enviado señales de vida a mucha gente y de repente nos activamos como si fuera el fin del mundo y tuviéramos que expiar nuestros pecados antes de una fecha, (“Manda un sms al 7707 con la palabra expiación antes del día 31 y te absolveremos de todos tus pecados….”), no podemos negar que ante todo la situación es graciosa. Los buenos propósitos de: “este año, retomo la relación con fulanito, juer si es muy buen tío…”, suelen durar muy poco tiempo, (¿2 meses?), y normalmente un porcentaje muy bajo consiguen su objetivo, en la mayoría de los casos te das cuenta de que si la relación se rompió o se dejo a un lado fue por que quizás estaba llegando a su fin y tenias poco en común con esa persona, no hay nada malo en ello, esa persona ha pertenecido a tu vida durante un tiempo, y otra ha venido a reemplazarla, ¿que duro suena esto no? quizás mas que duro suena frió, pero normalmente suele ser así, solo que no nos paramos a pensarlo, no lo analizamos.
Una persona que no había visto en los últimos 8-10 años pero que he visto este año y que es muy importante para mi, me ha mandado un mensaje de navidad diciéndome: “Un amigo también es aquel al que ves tras muuuchos años y parece que fue ayer la ultima vez que coincidisteis”, bueno pues desde mi punto de vista ha dado en el clavo casi totalmente, y digo casi porque para mi a la frase le sobra la palabra “también”, la amistad real no entiende de tiempo, esta ahí para siempre. Siempre he dicho que los amigos son las primeras 5-6 personas en las que piensas cuando tienes un problema y llamas para llorarles o contárselo o ambas. Bien quizás si usáramos la lógica esto nos debería llevar a pensar que entonces no tengo amigos, porque nunca llamo a nadie… Nada mas lejos de la realidad, tengo muchas personitas en mi cabeza (agradezco que sean mas de 5-6), personitas que en algunos casos leerán este blog y en otros muchísimos no, para ellos y solo para ellos, una vez pasada la melosa época de navidad, va dedicado mi mas profunda petición de perdón por no hacerles participes de toda la “basura” que en incontables ocasiones tengo encima de mi cabeza, para Chemi, Antonio DLB, Maria, Gema, Arantxa, Nico, Rocío, Marta, Antonio, Cristina, Elsa, Paloma, FC Andrea, Álvaro, Alba, Sonia, Alberto, Alma, Clara, Gonzalo, Belén, Ana… y alguno mas que me dejo en el tintero sin ningún tipo de segunda lectura, es por vosotros por los que sigo luchando para no caerme y por levantarme cuando mis huesos comprueban la dureza del suelo, por estar a vuestro lado y por seguir formando parte de vuestra vida. Se que estáis ahí para mi y eso es lo mas importante que ha pasado en mi vida…
Uno de los puntos fuertes de estas fechas es que la mayoría de gente “se acuerda” de ti, es decir mandamos esos típicos sms de navidad que en ocasiones nos hace una ilusión increíble en recibir y en otras es mas un incordio y una mala cara de tu familia cuando suena el móvil que otra cosa. Pero veamos el lado positivo del asunto, también te posibilita el hecho de hacer una buena limpia en la agenda. Es curioso ver como durante todo el año no has recibido o enviado señales de vida a mucha gente y de repente nos activamos como si fuera el fin del mundo y tuviéramos que expiar nuestros pecados antes de una fecha, (“Manda un sms al 7707 con la palabra expiación antes del día 31 y te absolveremos de todos tus pecados….”), no podemos negar que ante todo la situación es graciosa. Los buenos propósitos de: “este año, retomo la relación con fulanito, juer si es muy buen tío…”, suelen durar muy poco tiempo, (¿2 meses?), y normalmente un porcentaje muy bajo consiguen su objetivo, en la mayoría de los casos te das cuenta de que si la relación se rompió o se dejo a un lado fue por que quizás estaba llegando a su fin y tenias poco en común con esa persona, no hay nada malo en ello, esa persona ha pertenecido a tu vida durante un tiempo, y otra ha venido a reemplazarla, ¿que duro suena esto no? quizás mas que duro suena frió, pero normalmente suele ser así, solo que no nos paramos a pensarlo, no lo analizamos.
Una persona que no había visto en los últimos 8-10 años pero que he visto este año y que es muy importante para mi, me ha mandado un mensaje de navidad diciéndome: “Un amigo también es aquel al que ves tras muuuchos años y parece que fue ayer la ultima vez que coincidisteis”, bueno pues desde mi punto de vista ha dado en el clavo casi totalmente, y digo casi porque para mi a la frase le sobra la palabra “también”, la amistad real no entiende de tiempo, esta ahí para siempre. Siempre he dicho que los amigos son las primeras 5-6 personas en las que piensas cuando tienes un problema y llamas para llorarles o contárselo o ambas. Bien quizás si usáramos la lógica esto nos debería llevar a pensar que entonces no tengo amigos, porque nunca llamo a nadie… Nada mas lejos de la realidad, tengo muchas personitas en mi cabeza (agradezco que sean mas de 5-6), personitas que en algunos casos leerán este blog y en otros muchísimos no, para ellos y solo para ellos, una vez pasada la melosa época de navidad, va dedicado mi mas profunda petición de perdón por no hacerles participes de toda la “basura” que en incontables ocasiones tengo encima de mi cabeza, para Chemi, Antonio DLB, Maria, Gema, Arantxa, Nico, Rocío, Marta, Antonio, Cristina, Elsa, Paloma, FC Andrea, Álvaro, Alba, Sonia, Alberto, Alma, Clara, Gonzalo, Belén, Ana… y alguno mas que me dejo en el tintero sin ningún tipo de segunda lectura, es por vosotros por los que sigo luchando para no caerme y por levantarme cuando mis huesos comprueban la dureza del suelo, por estar a vuestro lado y por seguir formando parte de vuestra vida. Se que estáis ahí para mi y eso es lo mas importante que ha pasado en mi vida…
jueves, 29 de noviembre de 2007
Retorno al inicio
Dicen que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen, lo mas probable es que el asesino morboso lo haga a sabiendas, por el morbo claro esta, y luego estamos el resto, que por devenires de la vida estamos obligados a pasar una y otra vez por el lugar del asesinato, o que por una serie de catastróficas desdichas (como reza el titulo del film) nos vemos envueltos en una cascada de acontecimientos que nos devuelven al lugar del delito. Este último es mi caso. Sabido es por la mayoría, mi condición laboral actual, criticada por unos, admirada por otros, el caso es que dicha situación me proporciona facilidades para recibir cursos de formación por parte de la empresa con mayor numero de trabajadores de España, (el INEM), y el ultimo curso al que estoy acudiendo se encuentra localizado a tan solo 50 metros de mi antiguo instituto. Ese fantástico centro publico de enseñanza donde hace algo más de 14 años, mutile a aquel jovencito inocente que era yo. El asesinato se perpetro poco a poco con diurnidad y alevosía, día tras día, sin darme cuenta, empecé a vivir experiencias que para bien o para mal me han convertido en lo que soy ahora (no describo lo que soy, eso os lo dejo a vosotros, para que aprovechéis si queréis la oportunidad de criticar, jaja).
Mentiría si dijera que todo aquello esta igual, hay muchas cosas que han cambiado, pero he de reconocer que el alma del sitio sigue siendo el mismo, quizás no el del instituto, donde ahora mismo el 70 % de los alumnos son inmigrantes o hijos de inmigrantes, pero si el ambiente que se respira del barrio, es como si no hubiera pasado el tiempo. Depende de quien seas cuando leas esto pensaras que el hecho de que las cosas no cambien es bueno o es malo, a mi parecer hay un poco de todo, “El que faltaba” sigue estando allí, pero ya no se si pone esos fantásticos bocatas de oreja a la plancha, no tiene mucha pinta a decir verdad, el otro bar que estaba al lado, no recuerdo el nombre, pero si, que era famoso por sus bocadillos de calamares, bien pues ya no existe, la puerta del instituto esta siempre cerrada y para entrar o salir tienes que pedir permiso por un telefonillo, el parque de al lado esta vacío… sinceramente la zona no ha cambiado físicamente pero la imagen que tiene el barrio es de estar muerto, los edificios cada vez mas oscuros, la media de edad de la gente mucho mas mayor, alguna otra tienda cerrada por que sus dueños ya están jubilados, da la impresión de que todo se va consumiendo poco a poco, como si se quedara sin vida, eso me entristece por un lado pero por otro me anima a seguir adelante, a seguir luchando como lo he hecho siempre hasta ahora, para no convertirme en otra persona mas que se autoconsume, porque no tiene mas ambición en la vida que levantarse, trabajar, llegar a casa y irse a dormir, día tras día, sin objetivo alguno.
No puedo evitar esbozar una sonrisa cuando recuerdo momentos o caras que siempre he asociado a aquella zona o época y que ahora no están allí, no quiero cambiar mi imagen y mi memoria de todo aquello, quiero seguir teniendo mis recuerdos buenos y malos de cómo era todo. Quiero cerrar los ojos y poder ver como era aquello hace tiempo, y evocar una época que ha marcado mi vida. El problema es que uno no siempre puede estar con los ojos cerrados por ello lo mas conveniente es aceptar la realidad, por triste que parezca y mantener los ojos bien abiertos, no olvidar nunca de donde venimos, ni como hemos llegado a ser lo que somos, respetar nuestros orígenes y vivencias y dedicarlas el tiempo y el lugar que se merecen sin agraviar nuestra realidad actual, pues en ella debemos vivir y disfrutarla tal y como hicimos en su momento con lo que ahora recordamos.
Mentiría si dijera que todo aquello esta igual, hay muchas cosas que han cambiado, pero he de reconocer que el alma del sitio sigue siendo el mismo, quizás no el del instituto, donde ahora mismo el 70 % de los alumnos son inmigrantes o hijos de inmigrantes, pero si el ambiente que se respira del barrio, es como si no hubiera pasado el tiempo. Depende de quien seas cuando leas esto pensaras que el hecho de que las cosas no cambien es bueno o es malo, a mi parecer hay un poco de todo, “El que faltaba” sigue estando allí, pero ya no se si pone esos fantásticos bocatas de oreja a la plancha, no tiene mucha pinta a decir verdad, el otro bar que estaba al lado, no recuerdo el nombre, pero si, que era famoso por sus bocadillos de calamares, bien pues ya no existe, la puerta del instituto esta siempre cerrada y para entrar o salir tienes que pedir permiso por un telefonillo, el parque de al lado esta vacío… sinceramente la zona no ha cambiado físicamente pero la imagen que tiene el barrio es de estar muerto, los edificios cada vez mas oscuros, la media de edad de la gente mucho mas mayor, alguna otra tienda cerrada por que sus dueños ya están jubilados, da la impresión de que todo se va consumiendo poco a poco, como si se quedara sin vida, eso me entristece por un lado pero por otro me anima a seguir adelante, a seguir luchando como lo he hecho siempre hasta ahora, para no convertirme en otra persona mas que se autoconsume, porque no tiene mas ambición en la vida que levantarse, trabajar, llegar a casa y irse a dormir, día tras día, sin objetivo alguno.
No puedo evitar esbozar una sonrisa cuando recuerdo momentos o caras que siempre he asociado a aquella zona o época y que ahora no están allí, no quiero cambiar mi imagen y mi memoria de todo aquello, quiero seguir teniendo mis recuerdos buenos y malos de cómo era todo. Quiero cerrar los ojos y poder ver como era aquello hace tiempo, y evocar una época que ha marcado mi vida. El problema es que uno no siempre puede estar con los ojos cerrados por ello lo mas conveniente es aceptar la realidad, por triste que parezca y mantener los ojos bien abiertos, no olvidar nunca de donde venimos, ni como hemos llegado a ser lo que somos, respetar nuestros orígenes y vivencias y dedicarlas el tiempo y el lugar que se merecen sin agraviar nuestra realidad actual, pues en ella debemos vivir y disfrutarla tal y como hicimos en su momento con lo que ahora recordamos.
jueves, 15 de noviembre de 2007
¿Sabiduria?
Todos sabemos que la perfección es muy improbable, incluso la naturaleza con todo lo sabia que suponemos que es, también es imperfecta. La prueba mas clara de ello somos nosotros mismos, el ser humano.
Toda mi vida he oído consejo e historietas de gente más mayor que yo, de gente adulta y experta, diciéndome que debo hacer una cosa u otra, que es lo más conveniente para mí. Durante todo ese tiempo he pensado… “Ellos que sabrán, al fin y al cabo es mi vida, yo la vivo como quiero y hago lo que quiero, su vida no es igual que la mía, la mía será distinta mi no me pasara lo que les ha pasado a ellos…” Craso error, me he vuelto a equivocar una vez mas y esta vez me he dado cuenta de que no va a ser la ultima.
Paseo por campos de entrenamiento y miro, observo, me animo, me divierto, pero… también me entristezco. Veo jugadores/as, mejores y peores, no los juzgo por su calidad, seria demasiado fácil, este si vale, este no, este puede ser… Quiero ir mas allá de un juicio de aptitudes, APTITUDES, nunca confundir con actitudes, que es precisamente de lo que trata esta entrada. Veo como la naturaleza es injusta e imperfecta, ¿por qué?, ¿Por qué con edades tan pequeñas concede tanta capacidad de aprendizaje y talento físico cuando no hay excesivo interés por los conocimientos?.
Giro la cabeza y veo a un grupo de chavales hablando entre ellos mientras su entrenador se desgañita intentando explicarles el objetivo y la funcionalidad de un ejercicio. A ellos parece darles lo mismo, es lógico, son pequeños, su capacidad física y de aprendizaje es máxima, pero su capacidad de concentración es muy baja, para ellos es mucho más importante lo que dijo su compañero de clase cuando recibió la nota suspensa del ultimo examen, que lo que les diga el entrenador de turno. Pero.. Ayyyy amig@, habrá un día en el que ignores a tu compañero, que olvidaras el ultimo examen y devoraras las palabras que estas oyendo, solo deseo que ese momento no sea tan tarde como presumo que será…
¿Por qué los entrenadores mejoran como jugadores cuando empiezan a entrenar?, la respuesta es sencilla, interés, constancia, ganas de aprender, las mismas que te faltan cuando eres mas pequeño. Cuando creces te das cuenta que podías haber aprovechado mas el tiempo, para hacer algo que te gusta, que amas, ansias que alguien invente algo similar a una maquina del tiempo para retroceder en el mismo y cambiar tu grado de concentración, tu manejo de balón, tu bote, tu numero de repeticiones de ejercicio, tu tiempo perdido, a la larga tus conocimientos… Lo complicado de esto, es que esa maquina del tiempo no existe, y lo que tienes, es lo que eres, de manera que lo único que puedes hacer es intentar inculcar esos valores que añoras no haber tenido a todos esos niños que están por esos campos de entrenamiento.
¿Lagrimas? Si es cierto mas de una y más de dos se han derramado en esos campos por niños que han perdido un partido. ¿Enfados? Por supuesto nadie lo niega pero… ¿qué pasa 3 días después del partido?, la cosa esta mas calmada el “berrinche” no es tan grande como a la finalización del encuentro, parece que las cosas vuelven a ser como eran, relax tranquilidad, andamos en vez de correr en los ejercicios, falta de tensión… etc. Es entonces cuando miras al cielo y te preguntas, ¿por qué? ¿Por qué vuelvo al estado inicial?, cuantos partidos hay que perder o ganar para darse cuenta de que lo que quiero mas allá de una victoria o una derrota es aprender y mejorar cada día. El hecho de que toda la vida haya hecho algo no significa que sea lo correcto, solo significa que hago constantemente lo mismo ni mejor ni peor, lo mismo.
¿Solución? Un cuerpo de un niño joven con una capacidad y ganas de aprendizaje de una persona mayor, ¿imposible?, No, solo improbable.
Quizas en este caso, lo asocio al baloncesto como ejemplo facil, puesto que como todo el mundo sabe, es una parte bastante importante de mi vida, pero para bien o para mal no todo es baloncesto (creo que para bien, sin duda), hay otra muchas cosas en la vida por las que luchar, pero lo que esta claro es que lo que hay que hacer siempre pase lo que pase es eso… LUCHAR…
Toda mi vida he oído consejo e historietas de gente más mayor que yo, de gente adulta y experta, diciéndome que debo hacer una cosa u otra, que es lo más conveniente para mí. Durante todo ese tiempo he pensado… “Ellos que sabrán, al fin y al cabo es mi vida, yo la vivo como quiero y hago lo que quiero, su vida no es igual que la mía, la mía será distinta mi no me pasara lo que les ha pasado a ellos…” Craso error, me he vuelto a equivocar una vez mas y esta vez me he dado cuenta de que no va a ser la ultima.
Paseo por campos de entrenamiento y miro, observo, me animo, me divierto, pero… también me entristezco. Veo jugadores/as, mejores y peores, no los juzgo por su calidad, seria demasiado fácil, este si vale, este no, este puede ser… Quiero ir mas allá de un juicio de aptitudes, APTITUDES, nunca confundir con actitudes, que es precisamente de lo que trata esta entrada. Veo como la naturaleza es injusta e imperfecta, ¿por qué?, ¿Por qué con edades tan pequeñas concede tanta capacidad de aprendizaje y talento físico cuando no hay excesivo interés por los conocimientos?.
Giro la cabeza y veo a un grupo de chavales hablando entre ellos mientras su entrenador se desgañita intentando explicarles el objetivo y la funcionalidad de un ejercicio. A ellos parece darles lo mismo, es lógico, son pequeños, su capacidad física y de aprendizaje es máxima, pero su capacidad de concentración es muy baja, para ellos es mucho más importante lo que dijo su compañero de clase cuando recibió la nota suspensa del ultimo examen, que lo que les diga el entrenador de turno. Pero.. Ayyyy amig@, habrá un día en el que ignores a tu compañero, que olvidaras el ultimo examen y devoraras las palabras que estas oyendo, solo deseo que ese momento no sea tan tarde como presumo que será…
¿Por qué los entrenadores mejoran como jugadores cuando empiezan a entrenar?, la respuesta es sencilla, interés, constancia, ganas de aprender, las mismas que te faltan cuando eres mas pequeño. Cuando creces te das cuenta que podías haber aprovechado mas el tiempo, para hacer algo que te gusta, que amas, ansias que alguien invente algo similar a una maquina del tiempo para retroceder en el mismo y cambiar tu grado de concentración, tu manejo de balón, tu bote, tu numero de repeticiones de ejercicio, tu tiempo perdido, a la larga tus conocimientos… Lo complicado de esto, es que esa maquina del tiempo no existe, y lo que tienes, es lo que eres, de manera que lo único que puedes hacer es intentar inculcar esos valores que añoras no haber tenido a todos esos niños que están por esos campos de entrenamiento.
¿Lagrimas? Si es cierto mas de una y más de dos se han derramado en esos campos por niños que han perdido un partido. ¿Enfados? Por supuesto nadie lo niega pero… ¿qué pasa 3 días después del partido?, la cosa esta mas calmada el “berrinche” no es tan grande como a la finalización del encuentro, parece que las cosas vuelven a ser como eran, relax tranquilidad, andamos en vez de correr en los ejercicios, falta de tensión… etc. Es entonces cuando miras al cielo y te preguntas, ¿por qué? ¿Por qué vuelvo al estado inicial?, cuantos partidos hay que perder o ganar para darse cuenta de que lo que quiero mas allá de una victoria o una derrota es aprender y mejorar cada día. El hecho de que toda la vida haya hecho algo no significa que sea lo correcto, solo significa que hago constantemente lo mismo ni mejor ni peor, lo mismo.
¿Solución? Un cuerpo de un niño joven con una capacidad y ganas de aprendizaje de una persona mayor, ¿imposible?, No, solo improbable.
Quizas en este caso, lo asocio al baloncesto como ejemplo facil, puesto que como todo el mundo sabe, es una parte bastante importante de mi vida, pero para bien o para mal no todo es baloncesto (creo que para bien, sin duda), hay otra muchas cosas en la vida por las que luchar, pero lo que esta claro es que lo que hay que hacer siempre pase lo que pase es eso… LUCHAR…
jueves, 25 de octubre de 2007
Pero... porque?
“Un socabuco”. Un socabuco es una “patada espiritual” en la cabeza que modifica la realidad de las cosas. Eso fue lo primero que escuche cuando comente a mis amigos mi intención de hacerme arbitro de baloncesto. Todos al unísono clamaron al cielo e intentaron hacerme cambiar de idea, para bien o para mal no lo consiguieron.
Todos saben lo que siente un jugador, o un entrenador, todos hemos pasado por una etapa en la que hemos hecho una de las dos cosas o ambas, pero… ¿qué siente un arbitro?. Supongo que alguien se tiene que haber planteado esta cuestión. La respuesta es mucho más sencilla de lo que realmente puede aparentar, es simple, siente lo mismo que cualquier jugador o entrenador, tristeza, ilusión, alegría, desilusion, rabia, satisfacción, impotencia… Un arbitro no es tan distinto del resto de gente que ama este deporte, de hecho le une lo mismo que al resto, la devoción y el amor hacia el baloncesto.
Es bastante obvio que la mayoría de árbitros que nos encontramos “por esos campos de Dios”, no nos ganaremos la vida arbitrando, y en ocasiones lo único que conseguimos es llevarnos disgustos, por que aunque haya gente que no lo crea los árbitros también somos personas, y como tal, somos conscientes de nuestros errores, y cualquier ser vivo se siente mal cuando se da cuenta de que ha estado desafortunado. Entonces… ¿por qué?, ¿por que elegir el camino mas odiado y mas dificultoso para estar vinculado con el mundo del baloncesto?, ¿por qué encarnar la odiada figura del juez, cuando se puede elegir otro rol?. Simplemente la respuesta es por placer, muchos cuando lean esto pensaran “por el placer de pitar una Técnica o expulsar a alguien”, nada mas lejos de la realidad, por el placer de disfrutar de este nuestro deporte, por que al fin y al cabo el baloncesto es de jugadores, entrenadores, aficionados y si, también de los árbitros, todos colaboramos y luchamos para que tenga mas importancia cada día en esta futbolística sociedad en la que vivimos.
Cuando suena tu despertador un sábado por la mañana temprano, y sales por la puerta de tu casa camino de cualquier cancha, piensas, piensas y deseas no tener un partido complicado, no tener enfrentamientos estúpidos ni con jugadores ni entrenadores que tengan su corazoncito a mas revoluciones de las debidas, piensas en estar frío y dialogante, en conseguir controlar tus pulsaciones y en no cometer errores. Pero amigos… en muchos casos esto no es posible, nunca llueve a gusto de todos, siempre habrá alguien que este en desacuerdo con alguna decisión tomada. No existe el partido perfecto, ni el arbitraje perfecto. Tengo un amigo que dice que el problema de los árbitros es que son personas, y que todas las personas se equivocan, que no existe nadie infalible. Tiene toda la razón, pero este hecho no vamos a poder cambiarlo, de manera que hay que aceptarlo de la mejor manera posible. Un jugador o un entrenador cuando hacen un mal partido se van tristes, cabizbajos, a su casa, pensando que hicieron mal y que deben mejorar para el siguiente encuentro, ¿el arbitro?, No hay diferencia tampoco en este tema, nosotros también nos vamos pensando en que nos hemos equivocado y que hacer para que no vuelva a ocurrir.
En fin, lo importante es que da igual como seamos mas altos, bajos, gordos, delgados, o como vayamos vestidos, de gris, de rojo, blanco, azul, amarillo, con pantalones cortos, largos. Las formas dan igual, lo realmente importante es que todos amamos el baloncesto, y todos hacemos lo que esta en nuestras manos para que tanto nosotros como los que nos rodean disfruten con este deporte, nuestro deporte, el de todos.
Todos saben lo que siente un jugador, o un entrenador, todos hemos pasado por una etapa en la que hemos hecho una de las dos cosas o ambas, pero… ¿qué siente un arbitro?. Supongo que alguien se tiene que haber planteado esta cuestión. La respuesta es mucho más sencilla de lo que realmente puede aparentar, es simple, siente lo mismo que cualquier jugador o entrenador, tristeza, ilusión, alegría, desilusion, rabia, satisfacción, impotencia… Un arbitro no es tan distinto del resto de gente que ama este deporte, de hecho le une lo mismo que al resto, la devoción y el amor hacia el baloncesto.
Es bastante obvio que la mayoría de árbitros que nos encontramos “por esos campos de Dios”, no nos ganaremos la vida arbitrando, y en ocasiones lo único que conseguimos es llevarnos disgustos, por que aunque haya gente que no lo crea los árbitros también somos personas, y como tal, somos conscientes de nuestros errores, y cualquier ser vivo se siente mal cuando se da cuenta de que ha estado desafortunado. Entonces… ¿por qué?, ¿por que elegir el camino mas odiado y mas dificultoso para estar vinculado con el mundo del baloncesto?, ¿por qué encarnar la odiada figura del juez, cuando se puede elegir otro rol?. Simplemente la respuesta es por placer, muchos cuando lean esto pensaran “por el placer de pitar una Técnica o expulsar a alguien”, nada mas lejos de la realidad, por el placer de disfrutar de este nuestro deporte, por que al fin y al cabo el baloncesto es de jugadores, entrenadores, aficionados y si, también de los árbitros, todos colaboramos y luchamos para que tenga mas importancia cada día en esta futbolística sociedad en la que vivimos.
Cuando suena tu despertador un sábado por la mañana temprano, y sales por la puerta de tu casa camino de cualquier cancha, piensas, piensas y deseas no tener un partido complicado, no tener enfrentamientos estúpidos ni con jugadores ni entrenadores que tengan su corazoncito a mas revoluciones de las debidas, piensas en estar frío y dialogante, en conseguir controlar tus pulsaciones y en no cometer errores. Pero amigos… en muchos casos esto no es posible, nunca llueve a gusto de todos, siempre habrá alguien que este en desacuerdo con alguna decisión tomada. No existe el partido perfecto, ni el arbitraje perfecto. Tengo un amigo que dice que el problema de los árbitros es que son personas, y que todas las personas se equivocan, que no existe nadie infalible. Tiene toda la razón, pero este hecho no vamos a poder cambiarlo, de manera que hay que aceptarlo de la mejor manera posible. Un jugador o un entrenador cuando hacen un mal partido se van tristes, cabizbajos, a su casa, pensando que hicieron mal y que deben mejorar para el siguiente encuentro, ¿el arbitro?, No hay diferencia tampoco en este tema, nosotros también nos vamos pensando en que nos hemos equivocado y que hacer para que no vuelva a ocurrir.
En fin, lo importante es que da igual como seamos mas altos, bajos, gordos, delgados, o como vayamos vestidos, de gris, de rojo, blanco, azul, amarillo, con pantalones cortos, largos. Las formas dan igual, lo realmente importante es que todos amamos el baloncesto, y todos hacemos lo que esta en nuestras manos para que tanto nosotros como los que nos rodean disfruten con este deporte, nuestro deporte, el de todos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)