Dicen que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen, lo mas probable es que el asesino morboso lo haga a sabiendas, por el morbo claro esta, y luego estamos el resto, que por devenires de la vida estamos obligados a pasar una y otra vez por el lugar del asesinato, o que por una serie de catastróficas desdichas (como reza el titulo del film) nos vemos envueltos en una cascada de acontecimientos que nos devuelven al lugar del delito. Este último es mi caso. Sabido es por la mayoría, mi condición laboral actual, criticada por unos, admirada por otros, el caso es que dicha situación me proporciona facilidades para recibir cursos de formación por parte de la empresa con mayor numero de trabajadores de España, (el INEM), y el ultimo curso al que estoy acudiendo se encuentra localizado a tan solo 50 metros de mi antiguo instituto. Ese fantástico centro publico de enseñanza donde hace algo más de 14 años, mutile a aquel jovencito inocente que era yo. El asesinato se perpetro poco a poco con diurnidad y alevosía, día tras día, sin darme cuenta, empecé a vivir experiencias que para bien o para mal me han convertido en lo que soy ahora (no describo lo que soy, eso os lo dejo a vosotros, para que aprovechéis si queréis la oportunidad de criticar, jaja).
Mentiría si dijera que todo aquello esta igual, hay muchas cosas que han cambiado, pero he de reconocer que el alma del sitio sigue siendo el mismo, quizás no el del instituto, donde ahora mismo el 70 % de los alumnos son inmigrantes o hijos de inmigrantes, pero si el ambiente que se respira del barrio, es como si no hubiera pasado el tiempo. Depende de quien seas cuando leas esto pensaras que el hecho de que las cosas no cambien es bueno o es malo, a mi parecer hay un poco de todo, “El que faltaba” sigue estando allí, pero ya no se si pone esos fantásticos bocatas de oreja a la plancha, no tiene mucha pinta a decir verdad, el otro bar que estaba al lado, no recuerdo el nombre, pero si, que era famoso por sus bocadillos de calamares, bien pues ya no existe, la puerta del instituto esta siempre cerrada y para entrar o salir tienes que pedir permiso por un telefonillo, el parque de al lado esta vacío… sinceramente la zona no ha cambiado físicamente pero la imagen que tiene el barrio es de estar muerto, los edificios cada vez mas oscuros, la media de edad de la gente mucho mas mayor, alguna otra tienda cerrada por que sus dueños ya están jubilados, da la impresión de que todo se va consumiendo poco a poco, como si se quedara sin vida, eso me entristece por un lado pero por otro me anima a seguir adelante, a seguir luchando como lo he hecho siempre hasta ahora, para no convertirme en otra persona mas que se autoconsume, porque no tiene mas ambición en la vida que levantarse, trabajar, llegar a casa y irse a dormir, día tras día, sin objetivo alguno.
No puedo evitar esbozar una sonrisa cuando recuerdo momentos o caras que siempre he asociado a aquella zona o época y que ahora no están allí, no quiero cambiar mi imagen y mi memoria de todo aquello, quiero seguir teniendo mis recuerdos buenos y malos de cómo era todo. Quiero cerrar los ojos y poder ver como era aquello hace tiempo, y evocar una época que ha marcado mi vida. El problema es que uno no siempre puede estar con los ojos cerrados por ello lo mas conveniente es aceptar la realidad, por triste que parezca y mantener los ojos bien abiertos, no olvidar nunca de donde venimos, ni como hemos llegado a ser lo que somos, respetar nuestros orígenes y vivencias y dedicarlas el tiempo y el lugar que se merecen sin agraviar nuestra realidad actual, pues en ella debemos vivir y disfrutarla tal y como hicimos en su momento con lo que ahora recordamos.
jueves, 29 de noviembre de 2007
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1 comentario:
Bueno miguelin, me ratifico en que leo tu blog y parece q tienes 30 palos o más...;P
pero bueno, si te sirve de consuelo, lo que te ocurre a tí con tu barrio a mi me pasa con el mío y tb le pasa a mas gente, es ley de vida. un beso.
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