Miedo es quizás ese sentimiento inexplicable que todos tenemos, pero que según el cine su ausencia es una de las grandes virtudes de algunos superhéroes. Según mi punto de vista tenemos dos tipos miedos distintos, los comunes que están referidos a cosas físicas, miedo al agua, a la altura, a las serpientes, a lo desconocido, etc. y los miedos psicológicamente intangibles, estos no suelen ir ligados a las cosas físicas, miedo a la soledad, al estar sin pareja, a hacer el ridículo, al que dirán, a perder a alguien amado, etc. Personalmente he de decir que el peor de todos estos miedos esta englobado en este segundo grupo y es el miedo al fracaso.
Nunca me he considerado un superhéroe, me auto descarté cuando era pequeño pese a algún “superpoder” que si que tengo, (rescatar una sonrisa de una persona que se encuentra en un mar de lagrimas y ayudarla siempre lo he considerado un superpoder, ¿tu no?, jejeje), el motivo de ese descarte no fue otro que mi miedo a las arañas, (siii, que pasa que Indiana Jones siempre ha tenido miedo a la serpientes y nadie ha dicho nunca nada, así que…). Pero recientemente me ha asaltado una duda razonable sobre mi posible miedo al fracaso, bueno realmente no es una duda es una realidad, es un sentimiento que va unido a la que durante mucho años fue una dura lucha para mi, el pánico a defraudar a la gente que me importa. Es curioso ver como realmente no le doy importancia a un fallo propio si el único afectado soy yo, mientras que si hay mas afectados puedo llegar a construir el verdadero “castillo de la vergüenza”, quizás eso explique muchas cosas en mi existencia, quizás eso explica… demasiadas cosas han aparecido en mi cabeza cuando escribía esta ultima frase y que son tan ciertas y a la vez tan excesivamente duras para reconocerlas por escrito que de momento me las ahorrare y seguirán donde siempre han estado, en mi cabeza de chorlito.
Para mi defraudar a alguien es fracasar en el intento de mantener a esa persona en tu entorno. Todo esto viene a que en los próximos meses debo tomar decisiones que harán entrar y salir a personas de mi vida, es evidente que la gente que entre no dirá nada, pero la gente que salga lo hará descontenta y con la sensación de defraudación por mi parte y por mis actitudes, eso automáticamente desembocara en un sentimiento de fracaso particular mío hacia ellas. Ese miedo al fracaso volverá a asomarse a mi vida, aquel que durante años hace tiempo me atenazo, ahora las dos preguntas son: ¿Por qué ahora? Y ¿Porqué hacer esta reflexión por escrito?, quizás ahora es el momento por que estoy llegando a un punto de no retorno, un punto de muchas decisiones y mucho riesgo que me recuerda a tiempo pasados. Respecto al tema de porque escribirlo ahora, es mucho mas sencillo que lo anterior y sobretodo menos doloroso de recordar o explicar, lo hago por que teniéndolo escrito, podré recurrir a ello para no olvidarme jamás que pase lo que pase y haga lo que haga siempre habrá alguien descontento o defraudado por mi o mi actitud y que lo que es mas importe aun que deberé tener la conciencia tranquila y el convencimiento de que habré hecho todo lo que haya estado al alcance de mi mano para no quizás, un final feliz a corto plazo, pero si lo idóneo cara a un futuro no demasiado lejano.
jueves, 29 de mayo de 2008
lunes, 5 de mayo de 2008
Pues... el retorno desgraciadamente no se hizo esperar
Como ya sabéis he vuelto, al final no me quede en Irlanda (aunque quedarme allí sea uno de mis sueños...), de hecho volví hace bastante tiempo, a mi por lo menos se me ha hecho larguísimo y solo han pasado tres semanas… ufff… Ya estoy de nuevo aquí añorando otra vez el especial olor a tierra mojada que hay allí, el “odioso” y a la vez encantador clima, las nubes correteando por el cielo, y los intermitentes e intensos aguaceros. Lo bueno se acaba, si no fuera así, si no hubiera mediocridad no sabríamos apreciar como es debido los buenos momentos ;-) .
El caso es que una vez he vuelto a la realidad, me toca enfrentarme no solo con el duro y rechinante trabajo, ojala fuera solo eso, ciertamente es algo más, algo que engloba al trabajo, pero que por increíble que parezca no es su máximo exponente. ¿Qué de que se trata? Pues para mi es evidente, hablo de la rutina, de la siempre odiada rutina, del mismo despertador a la misma hora, de la gente de siempre en los sitios de siempre, de idénticas preguntas, con quizás respuestas distintas, pero con el mismo objetivo por parte del “entrevistador”, ¿De veras crees que a toda la gente que nos pregunta que tal el fin de semana o las vacaciones realmente les importa?, jeje es bonito pensar que si, pero en mi opinión en la mayoría de los casos no es cierto, de ahí quizás nuestras respuestas tipo: “Bueno no ha estado mal” o “Nada del otro mundo” sin dar muchos mas detalles, esas contestaciones destilan un tufillo de “venga va, ya has cumplido, no hace falta que preguntes mas…”.
Mientras enciendes tu ordenador deseas que una mano eléctricamente divina haya formateado tu disco y tu jefe te diga que vuelvas mañana, pero no, ese tipo de cosas desgraciadamente solo pasan en las películas, en la vida real arrancas tu equipo, abres tu correo y te encuentras con 300 mails que contienen nuevas tareas y tareas antiguas, las típicas que se supone tenia que haber resuelto tu compañero dos mesas a tu izquierda, pero que no "ha podido”…
Cuando impactas brutalmente con estos acontecimientos, lentamente un, al principio pequeño, sopor empieza a invadirte y de pronto cuando has conseguido eludir ese sueño durante lo que para ti han sido cuatro años de vida, alguien se acerca y te propone ir a comer, ¿Dónde? Al restaurante de toooodos los días, que tiene el ya clásico menú de los lunes, y esa típica camarera que parece mas preocupada por mantener intacta su cara de limón agrio que por cualquier otra cosa en el mundo.
Vuelta al trabajo, solo tres horas mas para volver al mismo tren con similares caras, que no personas, e idénticas actitudes.
En fin parece que a dios gracias el día toca a su fin y mientras preparo algo de cenar oigo en la televisión a otro político más, prometiendo algo que, por supuesto por rutina, no cumplirá. Lo único que queda por hacer, es esperar la lenta caída de mis parpados, mientras dejo que unos recuerdos invadan mi mente, que se adueñen de mi realidad, recuerdos de mi ultimo viaje, de lo que allí vi, de lo que de allí me enamore, de lo que ocurrió, de una vida no disfrutada pero no por ello no añorada. Entonces una leve sonrisa usurpa mis labios y recorre mi cara, gracias a esos pensamientos la rutina se ha roto por un momento, el mejor momento del día, solo un instante, es justo el instante en que pierdo mi consciencia para dar paso a esa otra vida, la que nunca tiene limites, la que me lleva de mi mundo actual a otro mas querido, la de mis sueños, la irlandesa…
El caso es que una vez he vuelto a la realidad, me toca enfrentarme no solo con el duro y rechinante trabajo, ojala fuera solo eso, ciertamente es algo más, algo que engloba al trabajo, pero que por increíble que parezca no es su máximo exponente. ¿Qué de que se trata? Pues para mi es evidente, hablo de la rutina, de la siempre odiada rutina, del mismo despertador a la misma hora, de la gente de siempre en los sitios de siempre, de idénticas preguntas, con quizás respuestas distintas, pero con el mismo objetivo por parte del “entrevistador”, ¿De veras crees que a toda la gente que nos pregunta que tal el fin de semana o las vacaciones realmente les importa?, jeje es bonito pensar que si, pero en mi opinión en la mayoría de los casos no es cierto, de ahí quizás nuestras respuestas tipo: “Bueno no ha estado mal” o “Nada del otro mundo” sin dar muchos mas detalles, esas contestaciones destilan un tufillo de “venga va, ya has cumplido, no hace falta que preguntes mas…”.
Mientras enciendes tu ordenador deseas que una mano eléctricamente divina haya formateado tu disco y tu jefe te diga que vuelvas mañana, pero no, ese tipo de cosas desgraciadamente solo pasan en las películas, en la vida real arrancas tu equipo, abres tu correo y te encuentras con 300 mails que contienen nuevas tareas y tareas antiguas, las típicas que se supone tenia que haber resuelto tu compañero dos mesas a tu izquierda, pero que no "ha podido”…
Cuando impactas brutalmente con estos acontecimientos, lentamente un, al principio pequeño, sopor empieza a invadirte y de pronto cuando has conseguido eludir ese sueño durante lo que para ti han sido cuatro años de vida, alguien se acerca y te propone ir a comer, ¿Dónde? Al restaurante de toooodos los días, que tiene el ya clásico menú de los lunes, y esa típica camarera que parece mas preocupada por mantener intacta su cara de limón agrio que por cualquier otra cosa en el mundo.
Vuelta al trabajo, solo tres horas mas para volver al mismo tren con similares caras, que no personas, e idénticas actitudes.
En fin parece que a dios gracias el día toca a su fin y mientras preparo algo de cenar oigo en la televisión a otro político más, prometiendo algo que, por supuesto por rutina, no cumplirá. Lo único que queda por hacer, es esperar la lenta caída de mis parpados, mientras dejo que unos recuerdos invadan mi mente, que se adueñen de mi realidad, recuerdos de mi ultimo viaje, de lo que allí vi, de lo que de allí me enamore, de lo que ocurrió, de una vida no disfrutada pero no por ello no añorada. Entonces una leve sonrisa usurpa mis labios y recorre mi cara, gracias a esos pensamientos la rutina se ha roto por un momento, el mejor momento del día, solo un instante, es justo el instante en que pierdo mi consciencia para dar paso a esa otra vida, la que nunca tiene limites, la que me lleva de mi mundo actual a otro mas querido, la de mis sueños, la irlandesa…
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