jueves, 29 de mayo de 2008

Miedo!!

Miedo es quizás ese sentimiento inexplicable que todos tenemos, pero que según el cine su ausencia es una de las grandes virtudes de algunos superhéroes. Según mi punto de vista tenemos dos tipos miedos distintos, los comunes que están referidos a cosas físicas, miedo al agua, a la altura, a las serpientes, a lo desconocido, etc. y los miedos psicológicamente intangibles, estos no suelen ir ligados a las cosas físicas, miedo a la soledad, al estar sin pareja, a hacer el ridículo, al que dirán, a perder a alguien amado, etc. Personalmente he de decir que el peor de todos estos miedos esta englobado en este segundo grupo y es el miedo al fracaso.

Nunca me he considerado un superhéroe, me auto descarté cuando era pequeño pese a algún “superpoder” que si que tengo, (rescatar una sonrisa de una persona que se encuentra en un mar de lagrimas y ayudarla siempre lo he considerado un superpoder, ¿tu no?, jejeje), el motivo de ese descarte no fue otro que mi miedo a las arañas, (siii, que pasa que Indiana Jones siempre ha tenido miedo a la serpientes y nadie ha dicho nunca nada, así que…). Pero recientemente me ha asaltado una duda razonable sobre mi posible miedo al fracaso, bueno realmente no es una duda es una realidad, es un sentimiento que va unido a la que durante mucho años fue una dura lucha para mi, el pánico a defraudar a la gente que me importa. Es curioso ver como realmente no le doy importancia a un fallo propio si el único afectado soy yo, mientras que si hay mas afectados puedo llegar a construir el verdadero “castillo de la vergüenza”, quizás eso explique muchas cosas en mi existencia, quizás eso explica… demasiadas cosas han aparecido en mi cabeza cuando escribía esta ultima frase y que son tan ciertas y a la vez tan excesivamente duras para reconocerlas por escrito que de momento me las ahorrare y seguirán donde siempre han estado, en mi cabeza de chorlito.

Para mi defraudar a alguien es fracasar en el intento de mantener a esa persona en tu entorno. Todo esto viene a que en los próximos meses debo tomar decisiones que harán entrar y salir a personas de mi vida, es evidente que la gente que entre no dirá nada, pero la gente que salga lo hará descontenta y con la sensación de defraudación por mi parte y por mis actitudes, eso automáticamente desembocara en un sentimiento de fracaso particular mío hacia ellas. Ese miedo al fracaso volverá a asomarse a mi vida, aquel que durante años hace tiempo me atenazo, ahora las dos preguntas son: ¿Por qué ahora? Y ¿Porqué hacer esta reflexión por escrito?, quizás ahora es el momento por que estoy llegando a un punto de no retorno, un punto de muchas decisiones y mucho riesgo que me recuerda a tiempo pasados. Respecto al tema de porque escribirlo ahora, es mucho mas sencillo que lo anterior y sobretodo menos doloroso de recordar o explicar, lo hago por que teniéndolo escrito, podré recurrir a ello para no olvidarme jamás que pase lo que pase y haga lo que haga siempre habrá alguien descontento o defraudado por mi o mi actitud y que lo que es mas importe aun que deberé tener la conciencia tranquila y el convencimiento de que habré hecho todo lo que haya estado al alcance de mi mano para no quizás, un final feliz a corto plazo, pero si lo idóneo cara a un futuro no demasiado lejano.

lunes, 5 de mayo de 2008

Pues... el retorno desgraciadamente no se hizo esperar

Como ya sabéis he vuelto, al final no me quede en Irlanda (aunque quedarme allí sea uno de mis sueños...), de hecho volví hace bastante tiempo, a mi por lo menos se me ha hecho larguísimo y solo han pasado tres semanas… ufff… Ya estoy de nuevo aquí añorando otra vez el especial olor a tierra mojada que hay allí, el “odioso” y a la vez encantador clima, las nubes correteando por el cielo, y los intermitentes e intensos aguaceros. Lo bueno se acaba, si no fuera así, si no hubiera mediocridad no sabríamos apreciar como es debido los buenos momentos ;-) .

El caso es que una vez he vuelto a la realidad, me toca enfrentarme no solo con el duro y rechinante trabajo, ojala fuera solo eso, ciertamente es algo más, algo que engloba al trabajo, pero que por increíble que parezca no es su máximo exponente. ¿Qué de que se trata? Pues para mi es evidente, hablo de la rutina, de la siempre odiada rutina, del mismo despertador a la misma hora, de la gente de siempre en los sitios de siempre, de idénticas preguntas, con quizás respuestas distintas, pero con el mismo objetivo por parte del “entrevistador”, ¿De veras crees que a toda la gente que nos pregunta que tal el fin de semana o las vacaciones realmente les importa?, jeje es bonito pensar que si, pero en mi opinión en la mayoría de los casos no es cierto, de ahí quizás nuestras respuestas tipo: “Bueno no ha estado mal” o “Nada del otro mundo” sin dar muchos mas detalles, esas contestaciones destilan un tufillo de “venga va, ya has cumplido, no hace falta que preguntes mas…”.

Mientras enciendes tu ordenador deseas que una mano eléctricamente divina haya formateado tu disco y tu jefe te diga que vuelvas mañana, pero no, ese tipo de cosas desgraciadamente solo pasan en las películas, en la vida real arrancas tu equipo, abres tu correo y te encuentras con 300 mails que contienen nuevas tareas y tareas antiguas, las típicas que se supone tenia que haber resuelto tu compañero dos mesas a tu izquierda, pero que no "ha podido”…
Cuando impactas brutalmente con estos acontecimientos, lentamente un, al principio pequeño, sopor empieza a invadirte y de pronto cuando has conseguido eludir ese sueño durante lo que para ti han sido cuatro años de vida, alguien se acerca y te propone ir a comer, ¿Dónde? Al restaurante de toooodos los días, que tiene el ya clásico menú de los lunes, y esa típica camarera que parece mas preocupada por mantener intacta su cara de limón agrio que por cualquier otra cosa en el mundo.
Vuelta al trabajo, solo tres horas mas para volver al mismo tren con similares caras, que no personas, e idénticas actitudes.

En fin parece que a dios gracias el día toca a su fin y mientras preparo algo de cenar oigo en la televisión a otro político más, prometiendo algo que, por supuesto por rutina, no cumplirá. Lo único que queda por hacer, es esperar la lenta caída de mis parpados, mientras dejo que unos recuerdos invadan mi mente, que se adueñen de mi realidad, recuerdos de mi ultimo viaje, de lo que allí vi, de lo que de allí me enamore, de lo que ocurrió, de una vida no disfrutada pero no por ello no añorada. Entonces una leve sonrisa usurpa mis labios y recorre mi cara, gracias a esos pensamientos la rutina se ha roto por un momento, el mejor momento del día, solo un instante, es justo el instante en que pierdo mi consciencia para dar paso a esa otra vida, la que nunca tiene limites, la que me lleva de mi mundo actual a otro mas querido, la de mis sueños, la irlandesa…

miércoles, 9 de abril de 2008

La corta estancia en Irlanda

Si es cierto, hace tan solo algo mas de 7 meses que he estado aquí, también es cierto que como dicen ciertas personas que conozco parezco estar obsesionado con esto. No lo niego es muy probable que sea una cabezonería sin sentido, inducida por algo que ignoro. Pero si suprimiésemos las conjeturas, y los hechos “sin importancia”, analizando la realidad que pueden ver mis ojos ahora mismo, quizás entonces algunos de los que hablan de obsesión, solo quizás, opinarían y sentirían lo mismo que yo.

Observar algo de sol, un sol tibio, que como en el resto de este hemisferio en esta época no calienta mucho mas que unas brasas a punto de extinguirse después de una larga y fría noche. Un sol que es ahogado por unas nubes tercas y oscuras que juguetean con el impidiéndole que éste muestre todo su esplendor, ellas juegan para que nosotros veamos la realidad de esta tierra, sus claroscuros, su colorido, mientras él, solo lucha, se defiende, se escapa entre ellas para iluminar lugares en los que nosotros ni siquiera habríamos reparado de no haber sido gracias a él.

Además mientras todo esto sucede allí arriba, en un paraje mas terrenal, el juego y la batalla dejan su lugar a la belleza de un mar azul que aquí cerca de la costa tiene una fuerte tonalidad verdosa pero que conforme se aleja la vista hacia el horizonte resulta casi imposible determinar donde acaba el mar y donde da inicio nuestra gran cúpula azul.
Las olas golpean furiosamente las piedras como queriendo echarlas de este mundo, una y otra vez se estrellan contra ellas mientras un par de gaviotas situadas encima de un risco parecen reírse del mar por su ineficacia para hacerlas desaparecer, en este instante una de las gaviotas levanta el vuelo y con dos fuertes aleteos se eleva, planea, se mantiene casi sin esfuerzo debido al viento que corre, su otra compañera no tarda en seguirla y ponerse a la misma altura, en ese instante ambas bajan en picado hacia el mar, hunden sus cabezas en el agua, una de ellas ha conseguido atrapar lo que parece un pequeño pez. Vuelan una detrás de otra hasta unas rocas cerca de la orilla y allí se disputan la pieza sin percatarse que el mar esta a punto de tomarse justa venganza contra ellas por su continua mofa anterior, una ola se abalanza sobre ambas teniendo éstas que abandonar su presa por miedo a un chapuzón no deseado. Es entonces cuando todo vuelve a su sitio, la presa al agua, las gaviotas al risco, el mar a su incansable y eterno trabajo de erosión con las rocas, y yo… bueno yo no vuelvo a ninguna parte, o al menos eso es lo que me gustaría, no volver y quedarme aquí, en Irlanda, para siempre…

miércoles, 19 de marzo de 2008

Vuelta al trabajo...

Ya ha pasado… he empezado a trabajar, he vuelto “al mundo real”, ese del que me encanta huir siempre que puedo, y lo cierto es que el asunto no ha variado demasiado, nombre de empresa distinto y en este caso sin que sirva de precedente función laboral distinta, pero al fin y al cabo el mismo fondo. El tipo escaqueado, el currito talentoso que podría ser mucho mas pero esta falto de ambición, el compañero que sabes que no en mucho tiempo será tu jefe, y otros tantos personajes que desgraciadamente o a dios gracias pasaran de largo en mi ida. La jerarquía de trabajo es la misma, burocracia por doquier, conversaciones laborales sobre cosas que no existen, informes, reports, fechas de entrega, trabajar de 8:30 a 18:30 con una hora para comer… pero en mi caso he de decir que esta vez es distinto, la ilusión ha decrecido, quizás por que tengo la sensación de ya haber escuchado ya esta canción, es la misma letra con una melodía distinta. Este hecho no quiere decir que no me interese el trabajo, quiere decir que ahora mismo empiezo a notar como mi hambre de crecer se va aplacando, no por estar cansado de luchar, si no por estar agotado del no-reconocimiento y de luchar mas que por otros, para otros, me estoy volviendo mas individuo, mejor dicho mas individual (¿egoísta?), y si bien es cierto que siempre me ha importado mas bien poco la opinión de la gente en general, ahora he llegado a un momento en el que empiezo a dejar de escuchar a dicha gente, mi capacidad auditiva ha evolucionado, si es cierto, oigo lo que me dicen pero ya no escucho, solo lo hago cuando me importa la otra persona o en su defecto le importo yo a ella (desgraciadamente no siempre se dan las dos premisas).

El caso es que hasta el día que tenga mi propio negocio (y seguro que lo tendré), para mi el trabajo seguirá siendo eso, trabajo, una diaria y lenta cuenta atrás que culmina con una saludo a la vez que salgo por la puerta de la oficina, mientras mi cabeza automáticamente vuela hacia mi verdadera vida, la que no me viene impuesta, la que para bien o para mal elijo yo, una vida llena de retos, de inquietudes, de ciudades y lugares por descubrir, de Irlanda, de conversación con mis amigos a cualquier hora del día, de cines, de música de buenos y malos momentos, una vida llena de lucha para sacar adelante a la gente que me importa, a mi mismo y a nuestros sueños por raros o difíciles que puedan ser…

miércoles, 9 de enero de 2008

Fin de navidad

Mi cabeza rebusca una excusa valida para explicar porque llevo cerca de un mes sin escribir nada, y eso que oportunidades y pensamientos he tenido. Después de mucho divagar y mucho trajín encuentro una posibilidad que casi me convence, la expresión de mis sentimientos, la gente que bien me conoce sabe que siempre digo eso de… “tus problemas también son los míos, pero los míos son solo míos”, y es que reconozco que soy “pelín” egoísta con este tema. En el fondo todo se reduce a que las navidades, ese paradigma de la felicidad obligada y del buen rollo, para mi hace años que no es así. Si bien es cierto que con los años no ha mejorado, hace un par o tres si es verdad que se estabilizo y tampoco va a peor, (¿podría ir a peor?).

Uno de los puntos fuertes de estas fechas es que la mayoría de gente “se acuerda” de ti, es decir mandamos esos típicos sms de navidad que en ocasiones nos hace una ilusión increíble en recibir y en otras es mas un incordio y una mala cara de tu familia cuando suena el móvil que otra cosa. Pero veamos el lado positivo del asunto, también te posibilita el hecho de hacer una buena limpia en la agenda. Es curioso ver como durante todo el año no has recibido o enviado señales de vida a mucha gente y de repente nos activamos como si fuera el fin del mundo y tuviéramos que expiar nuestros pecados antes de una fecha, (“Manda un sms al 7707 con la palabra expiación antes del día 31 y te absolveremos de todos tus pecados….”), no podemos negar que ante todo la situación es graciosa. Los buenos propósitos de: “este año, retomo la relación con fulanito, juer si es muy buen tío…”, suelen durar muy poco tiempo, (¿2 meses?), y normalmente un porcentaje muy bajo consiguen su objetivo, en la mayoría de los casos te das cuenta de que si la relación se rompió o se dejo a un lado fue por que quizás estaba llegando a su fin y tenias poco en común con esa persona, no hay nada malo en ello, esa persona ha pertenecido a tu vida durante un tiempo, y otra ha venido a reemplazarla, ¿que duro suena esto no? quizás mas que duro suena frió, pero normalmente suele ser así, solo que no nos paramos a pensarlo, no lo analizamos.

Una persona que no había visto en los últimos 8-10 años pero que he visto este año y que es muy importante para mi, me ha mandado un mensaje de navidad diciéndome: “Un amigo también es aquel al que ves tras muuuchos años y parece que fue ayer la ultima vez que coincidisteis”, bueno pues desde mi punto de vista ha dado en el clavo casi totalmente, y digo casi porque para mi a la frase le sobra la palabra “también”, la amistad real no entiende de tiempo, esta ahí para siempre. Siempre he dicho que los amigos son las primeras 5-6 personas en las que piensas cuando tienes un problema y llamas para llorarles o contárselo o ambas. Bien quizás si usáramos la lógica esto nos debería llevar a pensar que entonces no tengo amigos, porque nunca llamo a nadie… Nada mas lejos de la realidad, tengo muchas personitas en mi cabeza (agradezco que sean mas de 5-6), personitas que en algunos casos leerán este blog y en otros muchísimos no, para ellos y solo para ellos, una vez pasada la melosa época de navidad, va dedicado mi mas profunda petición de perdón por no hacerles participes de toda la “basura” que en incontables ocasiones tengo encima de mi cabeza, para Chemi, Antonio DLB, Maria, Gema, Arantxa, Nico, Rocío, Marta, Antonio, Cristina, Elsa, Paloma, FC Andrea, Álvaro, Alba, Sonia, Alberto, Alma, Clara, Gonzalo, Belén, Ana… y alguno mas que me dejo en el tintero sin ningún tipo de segunda lectura, es por vosotros por los que sigo luchando para no caerme y por levantarme cuando mis huesos comprueban la dureza del suelo, por estar a vuestro lado y por seguir formando parte de vuestra vida. Se que estáis ahí para mi y eso es lo mas importante que ha pasado en mi vida…